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En Marcos de “Vinodelfin”, amb qui hem tingut la sort de comptar infinitud de vegades en El Dau, ens presentarà en directe el seu nou projecte en solitari, “El circo de las mariposas”. Temes profunds com és habitual en ell i lletres que ens faran reflexionar són les insígnies d’aquesta proposta musical. No hi ha dubte que les paraules i la sensibilitat de l’autor són la millor manera per definir en què consisteix aquest circ particular que trobareu a El Dau. Així que us deixem amb els seus pensaments a l’espera de retrobar-vos per escoltar la seva música:

“Unos meses antes de que este proyecto tomara nombre, Patricia me puso en youtube un corto que me conmovió. La historia gira en torno a dos circos, el de los esperpentos y el de las mariposas. Uno de los personajes del circo de los esperpentos se siente atraído por el de las mariposas, y termina colándose, sin ser visto, en la parte trasera de uno de sus camiones. En una de las escenas finales se ve a un hombre sin brazos y sin piernas volando por el aire, venciendo el miedo, hasta caer en el agua de una forma tan decidida que las mentes del público, quizá también mutiladas, vuelan con él. Meses después me vi frente a la necesidad de crear un nuevo proyecto musical. Por entonces ya tenía unas diez canciones pero aún no me había decidido a buscar un nombre para la criatura. Los nombres encierran algo sagrado, parecen tener una información guardada en su interior que marca la vida de los recién llegados. Cuando tus amigas te llaman Patricia, no es lo mismo que si te llaman por ejemplo, Belén, o María. Se puede incluso pensar que uno se adapta al nombre como a un molde, y que no hubieras sido la misma persona si en vez de llamarte Dolores te hubieran puesto Laia. Lo que esas palabras han significado durante siglos resuenan de una manera sutil en nuestros cerebros; es como si los nombres aportaran cualidades, tanto para los que llaman como para los que son llamados. Por esa especie de superstición, o creencia, no me aventuré a buscar un nombre a la desesperada.

Pero pasaban los meses y el proyecto se acercaba a su momento de nacer definitivamente. Yo seguía regocijándome en esa placentera sensación de estar a punto de parir una criatura que no tenía nombre, que de alguna manera existía sin nombre. Entonces escribí una nueva canción, allá por octubre de 2010, en Formentera. Completamente ajeno al corto que había visto meses atrás la llamé El circo ambulante de las experiencias. En esa letra yo era el presentador de un circo, anunciaba a los personajes que nos conducirían a lo sorprendente, a lo desconocido, a la alegría. Entre las líneas y figuras poéticas había una idea que me ha acompañado desde niño, y en la que creo más incluso ahora que entonces: la idea de que en los olvidados, en los apartados, en la extraña y la incomprendida, en esa parte de nosotros que escondemos por miedo al rechazo, se esconde el tesoro que la humanidad necesita para transformase algún día en algo mejor de lo que somos. Unos días después, leyendo la letra me di cuenta de que el Circo ambulante de las experiencias era una recreación, quizá inconsciente, de The Butterfly Circus. Pensé en el mensaje de transformación que el corto mandaba a través del hombre que no tenía brazos ni piernas. Pensé entonces en recibir ese nombre, como se reciben todos los nombres, todas las palabras, como un recipiente que se vierte sobre ti, que marcará tu camino, un camino que también llenará el nombre.

Al volver a ver el corto me di cuenta de que le había añadido el plural al nombre original por una falta de atención al ver la presentación del corto. Me pareció bien ese error. Pasa mucho cuando haces una canción, un pequeño error al poner los dedos en la guitarra hace que descubras algo nuevo que tu, voluntariamente, nunca hubieras encontrado; por eso he dejado el plural; como diría Umberto Eco, una mariposa es de alguna manera todas las mariposas.

Las mariposas son gusanos que han dejado de arrastrarse después de engullir alimento. Comen tanto que apenas necesitan comer una vez salen de la crisálida. De hecho al convertirse en mariposas se siguen alimentando de las reservas de su primera etapa como gusanos. Pero no hay que olvidar que antes de pasar a su estado de crisálida, las mariposas han sido gusanos, gusanos que pueden convertirse en autenticas plagas que devoran, sin conciencia alguna, regiones enteras provocando en ocasiones grandes desequilibrios ecológicos, ¿os suena? Luego les llega el estado extraño y amorfo en el que se convierten en crisálida. El gusano se enrosca en si mismo, pero no es un acto tan individualista o solitario como puede parecer; lo hace con los nutrientes que ha ido recogiendo durante su primer periodo. Después aparece la mariposa. Ellas son uno de los elemento polinizadores indispensables para algunas plantas en particular. El circo de las mariposas nace con el deseo de ser nutriente para las crisálidas, de ayudar a los Personasgusano a acurrucarse hacia adentro con todo lo que han extraído del mundo, para hacer esa transformación, porque el presente y el futuro de nuestra especie, el planeta, necesita que el ser humano deje de ser un gusano, una autentica plaga que engulle sin descanso todo lo que el mundo le ofrece, para convertirse, primero en crisálida, y por fin en mariposa.”